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jueves, 30 de diciembre de 2010

Haikus para el almuerzo


4
Somos árboles
que el viento usa para hallar
su temprana voz.


5
La mariposa
es belleza de un día
y no le importa.      

6
Firme el almendro
en la violenta brisa
de este desierto.

Cancionero: "Este viejo desertor"


Este viejo desertor
desentonando razones
entiende que nada pasó
entre nuestros corazones.

Fuimos la marcha lenta del devenir cotidiano
nos faltó la suavidad del pan en nuestras manos.
Rígidos los rostros, la sangre dormida,
somos lobos ateridos lamiendo sus heridas.
Aún queremos volver del lugar al que nunca fuimos
el pasaje es sólo un pase, un intervalo en el ruido.
Ambos tenemos razón aún cuando ésta no cuenta;
la soberbia es esta luz que no pasa por la puerta.
Sabemos aún sin saber el temor de reencontrarnos
el temblor de nuestros ojos: ese mirar sin mirarnos.

Este viejo desertor
se ha hecho adicto al golpe
pues el golpe ya no importa
cuando se vuelve del fracaso.

Opinión: ¿Alguien tiene una hojita de afeitar?

Debo reconocer que al principio me resultaron inadvertidos, indiferentes... hasta me resultaron cómicos. En un principio pensé también que se trataba de una propaganda para una peluquería grossa que estaban por abrir... Si, de ésas que no sólo te lavan el pelo y te sirven un café, sino un peluquería que prestaría "otro" tipo de servicios... Caminé varios pasos más y me detuve en seco, giré media vuelta y me puse enfrente de la pintada... No pude contenerme y me agarró un ataque de risa, me cayeron todas las fichas y no podía parar de reírme... hasta llorar...  Estamos enfermos, los ciudadanos de Neuquén estamos enfermos... Es cierto, no puedo generalizar, pero esto da para encarar un estudio sociológico y otro antropológico, para saber qué es lo que nos sucede... Y pensar que mientras estoy escribiendo estas líneas los bigotes están esparciéndose por la ciudad y nadie, pero nadie reacciona... Es de locos... Y encima "Vuelve la esperanza" Yo, al menos no espero que vuelva y usted?, y usted?, y usted? Seguro que no, pero ninguno de nosotros ha hecho algo para que esto no se propague. Para que la plaga desparezca. Por que, particularmente no creo que llegue ni a vocal de biblioteca, pero nadie (incluyéndome) hacemos nada para parar la difusión de estos bigotes sin rostro. Sí, bigotes sin rostro, porque el tipo no quiere dar la cara, tiene miedo, vergüenza, prejuicios, el tipo siente la culpa, pero a la vez, se muere de ganas por saber cómo tomarían los neuquinos su regreso al ruedo... Lo peor de todo es que los neuquinos no reaccionamos y eso le da esperanza al quía, le da ilusiones y seguridad. Realmente, no estoy muy informado y desconozco si alguien escribió algo repudiando estas vergüenzas en los muros, quizás alguna que otra carta de lectores en los periódicos, pero un estudio del caso, un análisis de la situación, al menos yo, no me enteré de nada. Los bigotes y la leyenda son ofensivos y violentos porque subestiman la capacidad intelectual, histórica, crítica y analítica de todo un pueblo. Estos "mostachos simpaticones" mandaron a matar a un maestro y a unas cuantas personas más que pasaron desapercibidas (desgraciadamente). Estos "bigotitos afrancesados" se cansaron de robarle al pueblo detentando una impunidad a prueba de balas. Estos "bigotes itálicos" son el signo de una mafia que llega a todos lados y se ha desparramado entre nosotros como la metástasis de un cáncer maligno. Lo peor de todo es que "no reaccionamos" porque tenemos miedo, desde el más común de todos los miedos que es quedarnos sin laburo, hasta el más horroroso miedo a desaparecer para siempre y casualmente.
Por ello, me parece, que es ahora cuando tenemos que decirle a este ¿señor? que ya no puede salir más en público, que ya está, cuando mucho comprarle un chocolatín y mandarlo a jugar a la vereda. Ahora es cuando nosotros tenemos el poder, más tarde el poder cambia de mano y estamos condenados a bigote perpetuo.
Por eso... ¿Alguien tiene una hojita de afeitar?

La corchea y el oxímoron: "Ana no duerme"


Ana no duerme
Intérprete: Almendra
Álbum: Almendra
Año: 1968
Edelmiro Molinari: guitarra y coros
Emilio Del Guercio: bajo y coros
Luis Alberto Spinetta: guitarra y voz
Rodolfo García: batería

Los cuatro integrantes de la banda eran compañeros del Instituto San Román, en Capital Federal. De la unión de las bandas Los Sbirros y Los Larkings (formadas por compañeros de distintas divisiones) nació Almendra allá por 1967. Este grupo es considerado miembro de una trilogía inicial del rock argentino, junto a Los Gatos y a Manal. Los primeros shows fueron en Rosario y Córdoba, acompañando a Johnny Tedesco. Nos mandaban a tocar a clubes donde la gente quería ver a Los Iracundos o a Jolly Land y nosotros ibamos vestidos con camisetas, cuando los otros tipos iban con trajecitos de lamé y corbatita. (...) Para nosotros era como una cruzada abriendo orejas, relata Del Guercio.
Veamos qué tiene el tema para decir:

Ana no duerme,
espera el día,
Ana espera el día con ansiedad... Ana no ve acercarse el momento en que la oscuridad se desvanezca y llegue la luz del día. Ana espera y justamente esa espera provoca que Ana no duerma: ansiedad, depresión, angustia, o sólo aburrimiento o tedio. El hecho es que Ana no puede dormir porque la noche la abruma; y en esta pelea oscura entre Ana y la noche sólo gana la ansiedad y el tiempo... Tiempo que Ana no tiene y ansiedad que no necesita, pero ansiedad y tiempo siempre fueron de la mano… ¿Cómo ganarle a la ansiedad si no es con tiempo? ¿Cómo pasar el tiempo si no es con ansiedad? Y la noche es el momento ideal para pasar el tiempo ansiosamente, cuando la fiebre ataca…

sola en su cuarto
Ana quiere jugar
Vemos también que Ana está sola en la noche y que, por supuesto, le molesta estar sola. Ana busca compañía para jugar. Ana desea soñar, tener ilusiones, deseos. El juego y la soledad son los extremos de una cuerda por donde Ana transita... Y la cuerda… La cuerda es la noche…

sobre la alfombra,
toca su sombra,
Ana está molesta porque es de noche y está sola; su única compañía es su sombra. Y… ¿Quién no sabe que la sombra es el reflejo deformado de nosotros mismos? La sombra es algo que nunca nos deja (salvo en el mediodía vertical) y, paradójicamente, cuando nos ponemos a jugar con nuestra sombra es porque estamos verdaderamente solos. Ana, entonces, toca su sombra, para sentirse viva, para saber por un lado que no está tan sola, y, por el otro, que su misma sombra le confirma la soledad y el tedio...

cuenta las luces,
mira la gran ciudad.
Apoyada en el ventana, ansiosa, molesta y sola, Ana cuenta las infinitas luces de la gran ciudad... Centenares de edificios con ojos en blanco y negro, le susurran al oído, la multitud que la rodea, que también está sola y que también espera… ¿Cómo es posible sentirse tan sola entre tanta gente...? Si, Ana, las grandes ciudades tienen eso, el anonimato como punto de partida y la soledad como meta de la noche… ¿Alguno de ustedes tuvo la experiencia o se puso en el pellejo de alguien que esté verdaderamente solo? ¿Alguien probó la soledad más absoluta aún estando rodeado de amigos y conocidos? Es una experiencia trágica, ya que, cualquiera de los caminos que tomemos nos lleva a un final como mínimo poco agradable: por un lado, podemos ponernos la careta y relacionarnos con el grupo, pero… cuánto tardará el grupo en descubrir los hilos de la máscara; por otro lado, simplemente nos vamos, ¿y dónde terminamos? tirados en la cama, mirando el ventilador de techo, fieles a nuestras convicciones, pero solos… Por ello es que, en este sentido, considero a la soledad como una tragedia cotidiana de la cual tenemos que reflotar y remarla todos los días…

Ana no duerme
juega con hadas
Decididamente, Ana prefiere el encierro de su hogar; tirada en la cama, Ana se decide por el juego. La cuerda cae, pues se olvida de la noche y Ana se detiene a jugar con hadas. Las hadas son símbolos de los sueños, las esperanzas, las ilusiones, los amores de Ana. Finalmente, Ana no está tan sola... Por un lado, se ha olvidado que es de noche, por lo tanto nada la abruma; y por el otro, al disolverse la cuerda –la noche- Ana quedó colgada de uno de sus extremos, los juegos. Finalmente, Ana juega con hadas y la noche ya no la abruma…

tal vez mañana      
despierte sobre el mar, el mar,
sobre el mar, el mar.
El mar es aquí un símbolo de paz, de grandeza, de quietud, de calma, de esperanza; un inmenso lugar repleto de misterios, en donde todas las fantasías pueden hacerse realidad. No obstante, Ana no está segura. Y la duda de Ana consiste en jugar eternamente con sus sueños sin poder concretar ninguno de ellos... El mar la espera... Tal vez mañana despierte... Tal vez mañana… ¿Y si no despierto de este insomnio, de este juego, de esta ilusión…? ¿Si las hadas no se van nunca? ¿Y si Ana no puede concretar con ninguna de ellas y sólo se queda en el plano de las ilusiones, de los sueños, de las fantasías? El mar promete… Pero es tan vasto y misterioso.

Ana de noche
hoy es un hada
Ana por fin concreta; se decide por una de sus hadas y le mete ganas al asunto…Ya tiene un sueño en mente, ya tiene una esperanza. Ana es noche; Ana decidió ser un hada; Ana ha jugado, ha dudado y ha ganado... Ana despertó sobre el mar y se ha convertido en uno de sus sueños... El mar que tanto la asustaba, por fin le regaló el misterio de una esperanza…

canta palabras
canta y se torna luz.
Ana ya no le teme a la noche, ni a la soledad, ni al mar; porque Ana es noche y Ana es luz, porque tuvo el coraje de desprenderse de la soga –la noche- y optó por un hada, se ilusionó y le perdió el miedo al mar para que hiciera el resto. Ana ha ganado la partida y ahora Ana es sueño y es faro y es palabra... Ana ya no le teme a la oscuridad, a la noche, a la soledad y al mar porque Ana, ahora, tiene luz propia...

Face to face vía mail: Fernando Barrasa


-¿Dónde naciste y dónde te criaste?
Nací en Capital Federal, en una clínica muy fea, a tres cuadras del obelisco. Me crié en lugares tan dispares como Bernal (en el partido de Quilmes, en pleno corazón del conurbano bonaerense), en el pueblo de Coronel Suarez, cuando era mas chiquito que ahora y podíamos ir a la Laguna del Indio a cazar pajaritos en bicicleta sin que nuestros padres temieran un secuestro express. También pasé por Bahía Blanca, una ciudad en la que está uno de los mejores teatrinos del país y al lado hay un monumento que es un cañón de tres toneladas apuntándole. Por suerte viví casi todo el tiempo en el puerto de Ingeniero White y en la zona del bajo ferroviario de Bahía, que es como San Telmo pero en miniatura. Bahía Blanca es sofocante. Hace 20 años que estoy en Neuquén, que es un excelente lugar para vivir.

-¿Cómo surgió en vos este chiste del periodismo?
Inevitablemente. A los 16 empecé con una revista de heavy metal que se llamaba "Mad Butcher", un delirio hermoso en una ciudad inquietantemente conservadora (sí, adivinaste: ¡Bahía Blanca!). A los 17 empecé a hacer radio, porque quería ser Lalo Mir, Larrea y Hugo Guerrero Martinheitz todos juntos. Es evidente que no lo logré, ¿verdad? (risas)
-¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?
El sábado por la noche lo ví al tío del amigo cantautor Walter Cuevas. Es músico y tiene 80 y pico (el tío, claro), apenas si se pudo subir al escenario, pero se cantó todo, peló el corazón en la mano, sangrando un valsecito soñador para todos nosotros. Desde el sábado quiero ser como él.
-Nombrame dos personas a las que le darías una paliza en la cola.A Jorge Omar Sobisch, por botón sin miramientos y angurriento patético, por insensible y por menemista de segunda. Y a Tinelli, que es lo mismo pero desde otro lugar.
-¿Duele ser poeta o es la versión romántica de algún hipocondríaco?
Noooo, yo no soy poeta. ¿Pero debe doler eh…?
-¿Cómo sentís que debe ser la poesía?
Un acto de entrega total... ¡Como el tío de Walter Cuevas! Todo el tiempo.
-Mucha gente sabe que sos un artista, pero… ¿de qué trabajás?
De periodista. Bah, no: en este momento de speaker, que es más cándido. La verdad que "periodismo serio y objetivo" hace mucho que no me toca hacer, por suerte... También estoy haciendo trabajos en publicidad y asesoría de comunicación.
-Para que la birome no se vuelva peligrosa entre tanto pibe que escribe, ¿que le aconsejarías?
Que escriban con el word, que está más bueno para recortar y pegar de un lado para otro, párrafos enteros. Recomiendo leer "La hora sin sombra" del gordo Soriano e inevitablemente terminarán adoptando el word con amor fraternal. El open office (que es el word pero de software libre) es más pulenta sí. Y si usan birome que no le saquen el tanque y se metan un montón de cosas raras por la nariz, porque ellos nos quieren drogados hasta la medula y en actitud snob.
-Finalmente, ¿Cómo creés que va a estar el clima mañana?
Creo que habrá una tormenta de aves de rapiña llegando desde el sector norte con probabilidades de lluvia de olfas que regarán con su innecesaria apatía y desprecio por lo colectivo y solidario estas tierras benditas. Pero nosotros estaremos allí, al pie del cañón, para tirarles el más sonoro y estruendoso pedo en la cara, y con ese pedo les estaremos diciendo por vez primera: "¡ojito manga de imberbes, quiten sus sucias manos de ahí, porque el futuro es nuestro!" De fondo sonará "Here comes the sun" de los Beatles y ellos... ellos morirán marchitos.

Roce urbano: "Ángeles del río"



Pájaros rotos y tajos en el cielo.

Rueda el sudor en la frente de nylon.
Es carne el perdón en la mirada
y los ojos
se desprenden hacia el barro.

El salto al vacío es honesto;
                        el aire frío lo eleva.

Cuánta sangre,
cuántas fotos.
Cuántas ganas de volar como gaviota.

El previsible golpe húmedo;
todo el frío en el cuerpo destrozado.

Muertos los versos;
muertos los besos.
Muertos los carteles,
los pasos,
la vergüenza.
Eslabones de claveles muertos.
Secas las hiedras en las celdas.

El río quieto.
Silencio oscuro
            y el barro que no cesa.